lunes, 27 de noviembre de 2017

Honorarios profesionales de un wedding planner. ¿Qué cobrar por tus servicios?

Durante el master presencial de wedding planner, muchos alumnos discuten acerca de los honorarios profesionales y qué facturar a los novios por su trabajo. Se crea todo un debate acerca de este tema ya que, para algunos, los servicios de un wedding planner profesional son caros y, para otros, los precios son demasiado bajos. 

Lo que es cierto es que nuestros criterios no figuran en ningún colegio. No tenemos una horquilla que nos hayan determinado como en el caso de profesionales médicos o abogados, notarios, etc.. Debemos ser realistas y establecer unos criterios basados en la complejidad del trabajo a realizar, tiempo invertido y responsabilidad económica.

Ten en cuenta que un producto o servicio no tiene un valor auténtico y constante, sino tan sólo el valor de lo que alguien esté dispuesto a pagar en un momento dado, es lo que se conoce como precio. Lo bueno es que el mercado lo regula sin necesidad de que lo haga un gobierno y, nuestro sector, al no estar intervenido goza de la libertad de precios. Lo ideal es que encuentres el equilibrio. Si tus servicios son demasiado caros, siempre habrá empresas más competitivas. Mientras que si son demasiado baratos, no llegarás a hacerte un hueco puesto que serás la opción low cost de algunas parejas, mientras que otras ni te considerarán. Busca ese equilibrio escudriñando el mercado y averiguando qué quieren las parejas y cuánto están dispuestas a pagar por ello.

Para determinar unos honorarios hay que fijarse en el mercado, tener prudencia, ser capaz de adaptarse a las necesidades de los clientes, tener en cuenta los posibles gastos que conlleva el trabajo a realizar, el tiempo a invertir, la posible pérdida del llamado “coste de oportunidad”, y posibles contratiempos que puedan surgir por un trabajo concreto.
Lo que está claro es que ningún profesional ha de trabajar de forma gratuita. Te puedes adaptar al presupuesto de tus clientes pero no dar valor a tu trabajo no es una opción. Si tú mismo no valoras tu trabajo, ¿quién lo va a hacer?


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